viernes, 31 de octubre de 2025

Los templos del cielo: el Zigurat de Ur como eje del mundo

 ARTE SUMERIO | 

Una "montaña sagrada" en medio de la llanura.

En medio de las vastas llanuras del sur de Mesopotamia, donde el horizonte parece no tener límites, los sumerios levantaron estructuras que desafiaban la horizontalidad del paisaje: los zigurats. Colosales estructuras escalonadas hechas de adobe y ladrillo cocido, se alzaban como montañas artificiales que unían la tierra de los hombres con el cielo de los dioses.

Fotografía del Zigurat de Ur. Autor: Qahtan Al-Abeed
Figura 1: Fotografía del Zigurat de Ur. Autor: Qahtan Al-Abeed (2015)

El Zigurat de Ur, dedicado al dios lunar Nammar o Nanna (Sin), cuyo nombre original en sumerio es Etemenniguru, que significa "casa de cimientos revestidos de terror", es el ejemplo más célebre y mejor conservado. Construido hacia el siglo XXI a.C durante el reinado de Ur-Nammu (2112-2095 a.C.), rey de la Tercera Dinastía de Ur, representó una revolución arquitectónica y simbólica: no era solo un templo, sino el centro del universo visible, el eje cósmico que conectaba el plano humano con el divino. Una afirmación tangible del orden del mundo, su ascenso en niveles simbolizaba el ascenso hacia lo divino (Frankfort, 1993), como unas escaleras al cielo (Kriwaczek, 2012), sin embargo, para Gómez S.M, (2011), sus niveles están relacionados más con lo político: el orden, el poder y la estabilidad, separando el reino civilizado (Kalam), del exterior, caótico y hostil (Kur).


Arquitectura y construcción

El Zigurat de Ur medía originalmente unos 60 metros de largo, 45 de ancho y alrededor de 43 metros de altura, distribuidos en tres plataformas superpuestas. En el tercer nivel también se encontraba el altar de Nammar, el dios de la luna. (Kriwaczek, 2012). Está construido con núcleo de adobe, un material económico y abundante, y revestimiento de ladrillo cocido, en su construcción, el zigurat representa la habilidad en la construcción de los sumerios. Las fachadas estaban decoradas con nichos y contrafuertes, y se accedía por una gran escalinata triple que conducía al primer nivel.

El primer nivel era macizo, de 22 metros de altura, con las paredes ligeramente inclinadas. Sus paredes, revestidas de ladrillo cocido y asentados con betún, tenían 3 metros de grosor y dentro de ellas había una gran masa de ladrillos secados al sol. A esta primera parte del edificio se accedía subiendo los 100 escalones que tenía cada brazo de la escalinata triple (García Sánchez R., 2023).

Interpretación gráfica de la Planta del Zigurat de Ur
Figura 2: Interpretación gráfica de la Planta del Zigurat de Ur. Autor: Rafael garcía Sánchez (2023)


Simbología y funciones

Para (Kramer, 1981) este zigurat no era una tumba, a diferencia de las pirámides de Egipto, tampoco un lugar de culto público, las ceremonias se realizaban en su base, la capilla de la parte más alta era el lugar más sagrado, sólo accesible a la clase sacerdotal o quizás el rey. Era la "casa" del dios en la tierra. Para este autor, esta construcción era como un "monte cósmico", una escaletra entre el cielo y la tierra, un centro espiritual y el corazón de la ciudad-estado. 

Para (Sanmartin J & Serrano, J.M., 1998), el Zigurat de Ur representa un "axis mundi" (eje del mundo), un punto de unión entre lo humano y lo divino. Según García Sánchez, R,(2023) en la cúspide de este Zigurat se celebraron bodas y se sacrificaron vírgenes ofrecidad al dios Nammar-Sin.


El legado

El Zigurat de Ur no solo encarnó el esplendor de su época, sino que también inspiró siglos de arquitectura religiosa en Mesopotamia. Los zigurats de Babilonia, Dur-Kurigalzu o Etemenanki, el legendario zigurat de babel, siguieron en modelo establecido en Ur, adaptándolo a las dinastías posteriores.

Durante las excavaciones realizadas por Leonard Woolley entre 1922 y 1934, el zigurat fue parcialmente restaurado, revelando no solo su grandiosidad, sino también su función política y teológica. Woolley consideró el edificio como "obra maestra de la ingeniería sumeria,pero también como una expresión tangible de su religiosidad" (Woolley, 1955)

Figura 3: Fotografía del Zigurat de Ur en 1920. Autor: desconocido.


Patrimonio vivo

Hoy, las ruinas del Zigurat de Ur, cercanas a la ciudad iraquí de Nasiriya, son un símbolo de la civilización sumeria. Este lugar ha sufrido daños por los conflictos bélicos recientes en la región: impactos de proyectiles, paso de vehículos blindados, su uso como base de operaciones por las potencias aliadas y explosiones cercanas hicieron que la estructura se moviese. Aún hay metralla en la estructura y zonas de impacto de bombas en su entorno cercano. Su estructura principal ha sido objeto de restauraciones por parte de la UNESCO y el gobierno iraquí.  Desde 2016, forma parte del sitio Patrimonio Mundial, junto con sus templos, tumbas reales y barrios residenciales. Contemplar el zigurat, incluso en ruinas, es recordar que la humanidad, desde sus albores, buscó siempre elevarse hacia lo sagrado, construyendo con barro lo que soñaba alcanzar con su espítiru.



Bibliografía:

Frankfort, H. (1993). El arte y la arquitectura del Oriente antiguo. Madrid: Cátedra.

Kriwaczek, P. (2012). Babilonia: Mesopotamia, la mitad de la historia humana. Ariel.

Gómez, S. M. V. (2011). Identidad y arquitectura identitaria en el Antiguo Reino de Ur III.

García Sánchez, R. (2023). Historia de la arquitectura I: sumeria, egipcia, griega y romana.

Kramer, S. N. (1981). La historia comienza en Sumer. Madrid: Alianza Editorial.

Sanmartín, J. & Serrano, J. M. (1998). Historia antigua del Próximo Oriente: Mesopotamia y Egipto. Akal.

Woolley, L. (1955). Ur de los Caldeos: una descripción de las excavaciones arqueológicas. México: Fondo de Cultura Económica

Bulley M. (1999). Arte antiguo y medieval. Biblioteca del Arte. Madrid. Edimat Libros.Cruz Martínez de la Torre, C., López Díaz, J., & Nieto Yusta, C. (2010). Historia del arte clásico en la Antigüedad. Editorial Universitaria Ramón Areces.

Bravo Castañeda, G. (2008). Historia del mundo antiguo. Una introducción crítica. Alianza Editorial.

UNESCO. https://whc.unesco.org/es/list/1481/

ALL MESOPOTAMIA. https://allmesopotamia.wordpress.com/2012/09/24/marveling-at-the-great-ziggurat-of-ur/ (Imagen 3)



martes, 28 de octubre de 2025

La cabeza de Sargón: el nacimiento del retrato político

ARTE ACADIO |

Imaginemos por un momento que estamos en la antigua ciudad de
Figura 1:  Cabeza de Sargón. Museo de Bagdad
Nínive
, en lo que hoy es Irak, hacia el 2300 a.C., Un escultor levanta un molde de cera, vierte bronce fundido, talla, pule y da forma a una cabeza humana, la cabeza de un rey. Esa obra sería nada menos que la Cabeza de Sargón, una pieza que no representa a un hombre, sino que abre una nueva forma de entender el poder: visual, personal y concreta.

La escultura es poderosa, podríamos considerarlo como el nacimiento del retrato político en Mesopotamia. Esta muestra al rey como individuo, como la persona al cargo del gobierno, del mando, de las victorias y las decisiones supremas.

El contexto
Como contexto tenemos el reino acadio, gobernado por Sargón de Acad, aproximadamente 2334-2279 a.C., supuso un giro político: el monarca semita se alzó sobre las ciudades sumerias, unificó territorios y presentó al rey como centro visible del orden imperial (Escorihuela A.L., 2020). En ese escenario, el arte deja de ser únicamente devocional como en Sumer y empieza a reflejar al rey mismo, no solo como servidor de los dioses, sino como una figura soberana, casi divina.

La escultura acadia, tradición de la cual parte la Cabeza de Sargón, destaca por un mayor realismo en las formas humanas y por una carga ideológica que acentúa el poder del monarca (Linacero C.D.) 

La pieza
Fue encontrada en 1931 en el templo de Ishtar, en la antigua ciudad de Nínive, al norte del actual Irak.  La obra mide aproximadamente 30 cm de altura, a un tamaño 3/4 del tamaño real, está fundida en bronce, o bronce-cobre, y se encontró en Nínive. Se caracteriza por unos rasgos muy trabajados que transmiten realismo: la nariz, la boca o la línea del mentón destacan y le da a la escultura un aspecto plástico muy potente. La barba cuidadosamente moldeada y estilizada remiten a una cara ideal: un rey elevado, un poco más humano. Por otro lado, los ojos vacíos, que probablemente eran estaban hechos con incrustaciones de piedras preciosas, nácar y lapislázuli. Los agujeros en la zona de los ojos son el resultado de la mutilación que sufrió esta obra en la antigüedad, que además de una oreja cortada y otros daños (Tomasini, M.C.).


Figura 2: Fotografía frontal de la Cabeza de Sargón. Dominio público.

Al contrario que el sumerio, más rígido y esquemático, el arte acadio muestra más interés por el realismo anatómico y la representación del movimiento. Las figuras humanas y animales se vuelven más naturales con posturas dinámicas que reflejan acción y poder.

¿Nacimiento del retrato político?

El nombre de personaje que tratamos, Sargón, no era su nombre original, era el nombre que eligió como gobernante, Sarru-Kan que significa "Rey verdadero" o "Rey Legítimo". Su madre, al no poder quedarse con él, lo dejó en un cesto flotando en el río Eúfrates, que acabó en manos de la ciudad sumeria de Kish, llamado Ur-Zababa (Mark, J.J., 2009). Antes de esta época, en Mesopotamia, el arte mayormente representaba dioses, escenas rituales, ofrendas; no tanto a individuos concretos de la esfera real con tal carga personal. En esta obra vemos al rey, como un individuo poderoso que trasmite su propio relato visual. Esto marca un antes y un después en la comunicación del poder. Se considera que Sargón fue el primer gobernante con un imperio verdadero en la historia, (Rincón, D.R., 2021).

Este retrato era público, simbólico y propagandístico. Ver al rey con rostro concreto, mirada, con barba, con diadema, servía de mensaje político: "así soy yo, y así mando". Todo esto unido al cambio de dialéctica política de este rey que estableció la "Guerra Justa", el conflicto bélico porque los dioses así lo desean. Las divinidades van delante del rey legitimando todo lo que hace (Orozco, A.P., 2017). 


Matices, incertidumbres y lecturas críticas

Sobre esta obra hay datos que no están claros. Por ejemplo, aunque tradicionalmente se le ha atribuído a Sargón, algunos estudios sugieren que podría representar a su nieto Naram-Sin (2254-2218 a.C.) o incluso a otro rey acadiano.

También hay debates sobre la técnica de fundición exacta(fundición, incrustaciones, método de cera perdida) y sobre el significado preciso del realismo y la idealización combinadas. Todo ello nos invita a ver la obra no como un dato fijo e inmutable, sino como un testigo de su tiempo y de los fines del poder.


Legado y relevancia

Lo que hizo esta obra no se quedó en el pasado: estableció un modelo que los artistas posteriores en Mesopotamia, y más allá en el espacio y el tiempo replicaron: reyes representados como individuos con poder visible.

Desde relieves de victoria hasta estatuas monumentales, el retrato político se convirtió en una herramienta. Un elemento que hoy podemos seguir viéndola como antecesora de lo que sería en épocas mucho más tardías del retrato real, el busto político y la estatua pública. 

Hoy en día, cuando vemos cualquier retrato de un rey como pintura, fotografía, estatua o moneda, tenemos que tener en cuenta a la Cabeza de Sargón como percursora, la cultura acadia sigue teniendo su eco en el siglo XXI.


Bibliografía

Álvarez, L. E. (2020). Sargón de Acad y Sargón II de Asiria: un ejemplo de legitimación real. In Recorridos por la Antigüedad: actas del IV Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores del Mundo Antiguo (CIJIMA IV) (pp. 13-32). Centro de Estudios del Próximo Oriente y la Antigüedad Tardía (CEPOAT).

Linacero, C. D. El poder y la realeza en las creaciones sumerio-acadias. 

Tomasini, M. C. La Antigua Mesopotamia. https://www.academia.edu/download/64347150/MESOPOTAMIA_5_Acad_Neosumerio_Paleobabilonico.pdf

Mark, J.J (2009). World History Encyclopedia, en español. Sargón de Acadia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-625/sargon-de-acadia/ 

Rodríguez Rincón, Danya. 2021. «Conquista De Sumeria Por Sargón De Acad: El Primer Imperio». Bloch. Revista Estudiantil De Historia 1 (1):46-51. https://revistabloch.uanl.mx/index.php/b/article/view/12.

Orozco, A. P. (2017) Los dioses fueron delante de mí The gods marched before me. https://www.ub.edu/ipoa/wp-content/uploads/2021/07/20181AuOrPlanelles.pdf

Bulley M. (1999). Arte antiguo y medieval. Biblioteca del Arte. Madrid. Edimat Libros.Cruz Martínez de la Torre, C., López Díaz, J., & Nieto Yusta, C. (2010). Historia del arte clásico en la Antigüedad. Editorial Universitaria Ramón Areces.

Bravo Castañeda, G. (2008). Historia del mundo antiguo. Una introducción crítica. Alianza Editorial.



domingo, 26 de octubre de 2025

La puerta de Ishtar: el esplendor azul de Babilonia

 ARTE BABILONIO | 

En esta ocasión vamos a imaginar un portal de ladrillos vidriados de un azul profundo, casi deslumbrante, erigido en la antigua Babilonia por orden del rey Nabucodonosor II hacia el siglo VI a.C. Esta obra monumental no existía sólo para marcar una entrada: Era un escenario de poder, religiosidad y espectáculo. Veamos en los siguientes apartados su simbología, sus relieves y su función, y por qué sigue cautivando más de dos milenios después.

El azul que anuncia otra realidad

Acercarse a una muralla que, en lugar del típico mortero o ladrillo rojo, nos presenta un mar de azulejos azul-lapislázuli que relucen al sol. En esa elección cromática reside ya una declaración de intenciones: ese azul no es algo banal. Según investigaciones recientes, esos azulejos vidriados hacían uso de colorantes metálicos que producían un efecto real de brillo y riqueza visual.(Sala. A, ). Ese color, en el contexto mesopotámico, remite al cielo, al agua, al infinito: por tanto, al poder divino que reside más allá de lo humano. Y lo que esta puerta comunicaría es: aquí empieza el dominio de los dioses y el rey quiere que todos lo vean.

Figura 1: Puerta de Ishtar. Museo de Pérgamo, Berlin. Imagen: Rictor Norton. CC.


Las criaturas, sus sentidos y quien manda

Al cruzar ese umbral nos encontramos con filas y filas de figuras de animales en relieve que se repiten: leones, toros y dragones, los "mush ussu". Cada animal encarna una deidad o una función divina-poderosa en el mundo babilónico. Por ejemplo. El león es el símbolo de la diosa Ishtar, la diosa del amor, de la guerra y de la fertilidad (Pearson S.). El toro simboliza al dios Adad, señor del clima y las tormentas (García, B., 2013). El Mush ussu, critatura híbrida, está vinculada a Marduk, el dios patrón de Babilonia: su aspecto no debe sorprender, porque lo que se pretende es que esa deidad rebasa lo humano, lo comprensible (Clio, 2014).

Figura 2: Detalle de los la puerta de Ishtar. Museo de Pérgamo, Berlin. Imagen: Radziem. Dominio público.


El lugar que ocupa

La puerta de Ishtar se alzaba en el lado norte de la ciudad, dentro de sus murallas internas, y servía como entrada principal a través de la "Vía de las Procesiones" que guiaba al templo de Marduk (Sala. A, ). El Rey Nabucodonosor II, buscaba tanto embellecer la ciudad como legitimar su reinado: la puerta se convierte en un gesto visible de la soberanía, grandeza y devoción. Y lo extraordinario es el componente ritual-público: durante los festivales, la procesión pasaba por el portal, la gente veía, sentía y participaba del símbolo vivo del poder.

Figura 3: Aspecto de la puerta de Ishtar en la excavación en 1914. Imagen: Robert Koldewey. 


Figura 4: Aspecto de la puerta de ishtar en 1932. Imagen: Library of Congress. Dominio público.

La técnica

Los ladrillos estaban hechos de adobe en el núcleo y revestidos de cerámica vidriada (Lemmen, V., 2008), bajo las figuras, en el arco o en la base de la puerta, había inscripciones del propio rey que decían: "Yo soy Nabucodonosor II, rey de Babilonia" y mencionan que había construido la puerta para su señor Marduk (Cabrera, L.). Se han identificado más de 575 figuras de animales en el conjunto original (Pearson S.). Cada uno de estos detalles indica que lo que vemos no es mero adorno, sino un acto cuidadosamente planificado para transmitir un mensaje: poder, divinidad, ciudad-mundo...

Figura 5: Detalle de una flor. Puerta de Ishtar. Museo de Pérgamo, Berlin. Dheyia Shakir.


¿Dónde está ahora mismo?

Lamentablemente está en varios lugares del mundo. La reconstrucción más famosa, realizada con ladrillos vidriados originales de Babilonia importados por el arqueológo alemán Robert Koldewey. Una enorme puerta azul que destaca en el museo de Pérgamo, en Berlin. Esta representa la pieza central de ese museo, aunque la estructura de esta puerta es moderna, está recubierta por ladrillos originales del siglo VI a.C.

Figura 6: Puerta de Ishtar del museo de Pérgamo. Berlin. Imagen: Alamy

Existen fragmentos originales de la puerta que no fueron llevados a Pérgamo en el museo de Bagdad, en Irak. Además, en el sitio arqueológico de Babilonia, en la década de 1980, Saddam Hussein emprendió una construcción de una réplica a tamaño real de esta puerta, aunque casi en su totalidad es con materiales modernos, diferentes materiales y diferentes técnicas que la original, y de una calidad paupérima. Quedando más como un elemento de valor simbólico e histórico contemporáneo que arqueológico, generando controversia en el mundo de la arqueología (The archeologist).

Figura 7: Versión de la puerta de Ishtar construida durante el gobierno de Saddam Hussein. The archeologist


Existen fragmentos de la puerta original repartidos por museos del mundo como Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (MET), el Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania y el Museo de Bellas Artes de Boston.

Un patrimonio de incalculable valor (no económico) despedazado y repartido por todo el mundo. Un símbolo del tiempo y del propio ser humano que ha sobrevivido milenios en el mismo lugar, y que en poco más de un siglo, muchos han puesto su granito de arena para su destrucción.


Bibliografía

Alex S. (2024). National Geographic. La puerta de Ishtar, los secretos de la monumental entrada a Babilonia. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/puerta-ishtar-secretos-monumental-entrada-a-babilonia_18645

Pearson S. Berlin Poche. https://berlinpoche.de/es/puerta-ishtar-berlin

García B. (2013). World History Enclyclopedia, en español. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-272/puerta-de-ishtar/

A solas con Clío (2014). La puerta de Ishtar y los restos mesopotámicos en el museo de Pérgamo. https://pepetoideas.blogspot.com/2014/08/la-puerta-de-ishtar-y-los-restos.html

Van Lemmen, H. (2008). Azulejos de Egipto y Persia hasta el Barroco. In El azulejo, evolución técnica: del taller a la fábrica: actas del XI Congreso Anual de la Asociación de Ceramología celebrado en el Museo del Azulejo" Manolo Safont" de Onda, del 7 al 9 diciembre del 2006 (pp. 11-25). Asociación de Ceramología.

Cabrera, L. Impresiones sobre la puerta de Ishtar de Babilona en la "Isla de los museos" de Berlín. 

The archeologist. https://www.thearchaeologist.org/blog/the-reconstruction-of-babylon-under-saddam-hussein-a-controversial-legacy

Bulley M. (1999). Arte antiguo y medieval. Biblioteca del Arte. Madrid. Edimat Libros.Cruz Martínez de la Torre, C., López Díaz, J., & Nieto Yusta, C. (2010). Historia del arte clásico en la Antigüedad. Editorial Universitaria Ramón Areces.

Bravo Castañeda, G. (2008). Historia del mundo antiguo. Una introducción crítica. Alianza Editorial.


sábado, 25 de octubre de 2025

Los relieves de Nínive: la historia contada en piedra

 ARTE ASIRIO |

En esta entrada del blog tenemos que imaginar que caminamos por un corredor estrecho, con muros que parecen moverse a nuestro alrededor. Los relieves se extienden como una película antigua, tallada hace casi tres mil años, donde cada figura parece avanzar hacia el mismo destino: la victoria del rey asirio. Estamos en el palacio de Nínive, capital del imperio de Asurbanipal (siglo VII a.C.), y lo que vemos no es simple decoración. Es una historia grabada en piedra, una narración política diseñada para que ningún visitante, ni aliado, ni enemigo, olvidara quien mandaba en el mundo.

Guardias de Asurbanipal. Bajorelieve del palacio de Nínive. Museo del Louvre, Paris. Dominio Público.


Contexto

Nívive fue una de las ciudades más importantes, más grandes y más antiguas de la antigüedad. Geográficamente corresponde con el actual Mosul, al norte de Irak. Fue la capital del imperio asirio en su apogeo en el siglo VII a.C. Fue un centro cultural y religioso, y allí también estaba la biblioteca de Asurbanipal (Mark, J.J., 2011).

El palacio real de este gobernante era uno de los edificios principales de Nínive; este tenia en las paredes de diferentes estancias ceremoniales y administrativas decoradas ricamente con paneles de piedra de yeso (alabastro). Estos se colocaron uno tras otro formando frisos a lo largo de las paredes de esas estancias que tenían decenas de metros lineales. Aunque no hay cifras exactas, los arqueólogos estiman que el palacio estuvo decorado con cientos de paneles.

Figura 1: Ilustración artísica de Henry Layard sobre cómo sería el Palacio de Nínive. 1853. Dominio público.


El poder del relato visual

Los asirios no escribían novelas, ni hacían cine, pero sabían narrar. Su muros eran sis pantallas. En ellos se representaban batallas, cacerías y ceremonias reales con un detalle obsesivo: flechas que vuelan, soldados que caen, caballos que relinchan. 

En las salas del palacio de Asurbanipal, descubiertas en el siglo XIX por Austen Henry Layard, los visitantes eran conducidos por un itinerario donde las imágenes contaban una historia coherente: la del soberano vencedor, protector de los dioses y garante del orden. Era una forma de educación visual: el arte al servicio del poder, literalmente.

Bajorelieve de la caza del toro. Museo de Pérgamo, Berlín. Foto: Ealdgyth CC BY 3.0


La caza del león: un teatro de poder

Entre todos los relieves de Nínive, los de la caza del león son los más célebres. A primera vista, parecen escenas deportivas; pero representan una ceremonia ritual de control sobre el caos.

El león, símbolo de fuerza salvaje, era liberado en un recinto cerrado para ser abatido por el rey. La escena repetida en paneles sucesivos, muestra la progresión del enfrentamiento: el animal ruge, es herido, agoniza... mientras el monarca mantiene la compostura divina. 

No es una simple anécdota de caza. Es una lección política: el rey domina el desorden y restablece el equilibrio cósmico, como Marduk al vencer al dragón Tiamat en los mitos babilónicos. Uno de los elementos que más destaca al visualizarlos es la diferencia entre las posturas del león: tensas, dinámicas, trasmitiendo energía y movimiento, algo que contrasta con el rey cazador que muestra serenidad, que jamás pierde el control.

Bajorelieve de Asurbanipal cazando un león. Hallado en el palacio norte. Hoy en el British Museum. Dominio público. 

Narrar el imperio: batallas, rios y ciudades

Otras series de relieves narran campañas militares: el asedio a ciudades, los botines, los cautivos. Las líneas del relato fluyen como un cómic primitivo: los personajes se repiten en secuencia, la historia avanza de izquierda a derecha o de abajo a arriba.

En la batalla de Til Tuba, por ejemplo, los relieves muestran ejércitos, flechas, prisioneros y rios desbordados, con una maestría que combina detalle documental y propaganda. La intención es clara: el visitante debía sentirse abrumado por la magnitud del poder asirio.

Bajorelieve de las murallas de Nínive. British Museum. Foto: Antony Huan. CC BY-SA2.0


La piedra como discurso político

Las paredes de Nínive no solo contaban victorias: eran dispositivos ideológicos. Al relatar las hazañas del rey, reforzaban su papel como intermediario entre los dioses y los hombres. Incluso la disposición artquitectónica del palacio tenía un papel retórico: los relieves se situaban a la altura de los ojos para guiar al espectador en un recorrido controlado, donde cada escena se percibía en orden. Era una experiencia inmersiva, pensada para emocionar y convencer. Para Liverani M. (2005), la función de este este arte no era buscar la belleza simplemente, sino una imagen capaz de infundir temor, respeto y obediencia.


El eco de Nínive hoy

Los relieves de Nínive que sobrevivieron al saqueo y al tiempo se conservan en museos como el British Museum de Londres, el Museo del Louvre y el Museo de Irak en Bagdad. Su contemplación hoy tiene un doble filo: por un lado nos fascina su maestría técnica, pero también nos recuerda cómo el arte puede ser instrumento de poder. Sin embargo, en nuestra era, estas imágenes adquieren una nueva y dolorosa capa de significado.

Lejos de su tierra de origen, estos fragmentos de piedra se han convertido en embajadores silenciosos de una cultura extinta, pero también en recordatorios de una pérdida continua. El saqueo moderno y la destrucción deliberada de sitios arqueológicos en la región se repiten, de manera trágicamente irónica: la misma furia devastadora que los asirios representaban en sus muros: la del vencedor que busca borrar la imagen del vencido.

Así, los relieves de Nínive no solo narran la gloria de un imperio, sino que se erigen en un poderoso símbolo de la fragilidad del patrimonio humano. Nos interpelan directamente, preguntándonos qué estamos dispuestos a proteger hoy y cuestionando la dicotomía entre la admiración global por estas obras y la difícil tarea de preservar su contexto cultural. Finalmente, Su eco no es el rugido de los leones y los reyes, sino un lamento por todo el tiempo y la insensatez humana se han llevado consigo.


Bibliografía

Mark J.J. (2011). Nínive. World History Encyclopedia en español. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-294/ninive/

Liverani M. (2005). El antiguo Oriente. Historia, sociedad y economía. Barcelona: Crítica.

Bulley M. (1999). Arte antiguo y medieval. Biblioteca del Arte. Madrid. Edimat Libros.Cruz Martínez de la Torre, C., López Díaz, J., & Nieto Yusta, C. (2010). Historia del arte clásico en la Antigüedad. Editorial Universitaria Ramón Areces.

Bravo Castañeda, G. (2008). Historia del mundo antiguo. Una introducción crítica. Alianza Editorial.

Kriwaczek, P. (2011). Babilonia. Mesopotamia: la mitad de la historia humana. Editorial Ariel.

Bottéro, J. (2001). La religión más antigua: Mesopotamia. Editorial Trotta.

jueves, 23 de octubre de 2025

El legado disperso: museos europeos y el arte mesopotámico

ACTUALIDAD |


Hay algo profundamente paradógico en el destino del arte mesopotámico: nació entre los ríos Tigris y Eúfrates, pero hoy su corazón late en vitrinas a miles de kilómetros. las obras que fueron orgullo de templos y palacios ahora reposan en Londres, París o Berlín, lejos del polvo de Irak. Esta entrada del blog no pretende juzgar, aunque cuesta no sentir cierta melancolón, sino recorrer ese mosaico disperso que hoy mantiene viva la memoria de Sumer, Acad, Babilonia y Asiria.

Figura 1: Adorador masculino de pie. Arte sumerio. Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Foto: CC0 


El British Museum: el eco de Nínive y Babilonia

Si hubiera un lugar donde el pasado mesopotámico parece concentrarse, sería el British Museum de Londres. Allí se conservan algunos de los relieves más impresionantes del palacio de Asurbanipal en Nínive, incluida la célebre "Caza del león", un conjunto que todavía impresiona por su fuerza narrativa.

Entre las piezas más destacadas también está el Cilindro de Ciro, considerado por algunos el primer texto de los derechos humanos, y los colosales lammasu, toros alados con cabeza humana que custodiaban las entradas de los palacios asirios.

El propio museo reconoce la ambigüedad de su papel y sus opiniones respecto a devolver obras ha ido variando en función del director que estuviera al mando. BBC(2020): "nuestra misión es conservar y hacer accesible la herencia común de la humanidad, aunque gran parte de ella haya llegado aquí en contextos coloniales". Pero lo cierto es que hay decenas de miles de objetos de maneras supuestamente poco transparentes. ¿Conservar o apropiarse? Esa pregunta sigue flotando entre los pasillos. 

Figura 2: Relieves del palacio asirio de Nínive. Sala 9 del British Museum. Foto: CC BY-SA 3.0

Figura 3: Cilindro de Ciro. Sala 52 del British Museum. Foto: Kaaveh Ahangar CC BY-SA 3.0


El Louvre: los orígenes del arte y del mito

En París, el Museo del Louvre alberga tesoros que nos devuelven al amanecer de la civilización. En la sección de Antigüedades orientales se encuentran joyas como el Código de Hammurabi, grabado en diorita negra con las leyes del rey babilonio (siglo XVIII a.C.), y las estatuillas votivas sumerias de Tell Asmar, con sus ojos desmesurados dirigidos hacia lo divino.

El recorrido por el Louvre permite sentir cómo el arte mesopotámico deja de ser un conjunto de fragmentos para transformarse en un relato visual del nacimiento del poder, la escritura y la imagen religiosa. Como recuerda Jean Bottero (2004), "En Mesopotamia, la escritura, el arte y la religión no se separan nunca: son expresiones de una misma necesidad de eternidad".

Figura 4: Lamassu asirio. Museo del Louvre. Foto: Marie-Lan Nguyen - Dominio público

Figura 4: Código de Hammurabi. Museo del Louvre. Foto: Mbzt CC BY 3.0


El Museo de Pérgamo: la reconstrucción del azul babilónico

Pocos espacios provocan una impresión tan intensa como la sala de la puesta de ishtar en el Museo de Pérgamo en Berlín. los muros de ladrilllos vidriados, desmontados y trasladados desde Babilonia a comienzos del siglo XX, se alzan hoy en una reconstrucción monumental que deja sin aliento.

Pero su belleza encierra una historia compeja. Los arqueólogos alemanes dirigidos por Robert Koldewey desmontaron la puerta original entre 1899 y 1914, enviando miles de fragmentos a Alemania. Hoy, Irak reclama parte de ese patrimonio.

El contraste entre el esplendor azul y la distancia cultural que lo separa de su origen plantea una reflexión incómoda: ¿a quién pertenece el pasado?


Otros destinos del arte mesopotámico

No todo está en las grandes capitales. El Museo de Estambul de Arqueología conserva piezas claves de Ur y Lagash; el Museo de Irak en Bagdad, pese a los saqueos sufridos, sigue siendo el guardián legítimo del legado mesopotámico; el Metropolitan Museum of Art de Nueva York guarda estelas y sellos cilíndricos que completan el puzzle.

Curiosamente, algunos fragmentos menosres se encuentran en universidades o colecciones privadas, fruto de las expediciones del siglo XIX que trocearon literalmente los palacios asirios. Cada ladrillo, cada relieve dispersos en vitrinas, cuenta la historia de un mundo antiguo y de un mundo moderno que quiso poseerlo.


Entre la memoria y la pérdida

Quizá la mayor paradoja sea que el arte mesoporámicos, creado para exaltar la permanencia del poder, ha sobrevivido precisamente gracias a su desplazamiento. Si no hubiera sido trasladado, muchas de esas piezas se habrían perdido entre guerras, expolio o abandono. Aún así, la pérdida simbólica es evidente: ver el Código de Hammurabi bajo la luz del Louvre no es lo mismo que verlo en la llanura donde fue escrito.

Como escribe Zainab Bahrani (2013), "El patrimonio no es solo materia, sino también contexto: cuando se arranca del suelo que lo generó, se convierte en sombra de sí mismo". Y sin embargo, es en esa sombra donde seguimos aprendiendo a mirar, a preguntarnos por la historia y por nosotros mismos.


Bibliografía

BBC (2020). British Museum "wont" remove controversial objects from display.  https://www.bbc.com/news/entertainment-arts-54325905

Bottero, J (2004). Mesopotamia: La escritura, la razón y los dioses. Cátedra.

Pfoh, E. (2007). Notas sobre el saqueo de antigüedades en Irak y la memoria de Occidente. Relaciones Internacionales. http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/9932

Bahrani, Z. (2013). Women of Babylon: gender and representation in Mesopotamia. Routledge.

National Geographic Historia (2023). La destrucción y saqueo de los tesoros culturales de Irak durante la guerra. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/destruccion-saqueo-tesoros-culturales-iraq-durante-ocupacion_19334


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